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Actualidad

Con cura 70 por ciento de niños con cáncer

El 70 por ciento de los niños que padecen de cáncer pueden curarse en Pinar del Río, gracias a la aplicación aquí de los mismos esquemas de salud utilizados en las naciones más desarrolladas. 

Esto significa que Cuba, a pesar de ser un país pobre y bloqueado, no escatima esfuerzos ni recursos para luchar contra la desesperanza, camino que se fertiliza diariamente con aportes voluntarios nacidos del pueblo. 

En tal sentido, unos 10 mil dólares destinados a los programas de Lucha Contra el Cáncer y Materno Infantil son aportados anualmente por los afiliados al Sindicato de la Hotelería y el Turismo en Pinar del Río. 

A nivel de país la cifra donada cada año por la clase obrera está en el entorno de los tres millones de dólares, aunque los dirigentes gremiales siempre subrayan que lo más importante es el altruismo derivado de ese gesto humanitario. 

A la par de los integrantes del Sindicato de la Hotelería y el Turismo se destacan los hombres y mujeres vinculados a la labor cultural vueltabajera, quienes acostumbran a realizar encuentros con los pacientes hospitalizados en el pediátrico Pepe Portilla, de esta capital provincial. 

Pinar del Río pertenece al Grupo Latinoamericano de Tratamiento de Enfermedades Malignas y aquí el sistema médico permite, además, la incorporación social de estos niños, pues el empeño no va dirigido solamente a curar la enfermedad, sino a convertirlos en personas útiles, provistas de las mismas oportunidades y derechos que el resto de los pequeños.

Iraq: caos y anarquía

Iraq: caos y anarquía

El tema de Iraq no deja de ser centro de mesa en los debates políticos que llevan a cabo los norteamericanos, principalmente los ocupantes de escaños dentro del Congreso y el Senado. 

Y no es para menos, porque realmente la cifra de tres mil 485 civiles muertos en un mes más las miles de bajas yanquis desde el comienzo de las operaciones dejan mucho que desear de la independencia y democracia prometidas a un país donde los agresores –según ellos mismos– serían recibidos con flores, pues liberarían al pueblo de un régimen tiránico. 

Hoy, en franco contraste, los hechos demuestran el caos reinante: cultura milenaria saqueada, patrimonio histórico devastado, nación al borde de una guerra civil, familias desplazadas, violencia al por mayor, inseguridad total… Nada que ver con las promesas que sonaron al compás de los tambores que iniciaron la guerra. 

Sin embargo, al tiempo que la mente terca del presidente de los Estados Unidos reconoce su preocupación al expresar que “en ocasiones me siento frustrado por la situación en Iraq”, ordena la movilización de unos dos mil 500 infantes de Marina para tratar de amortiguar la desestabilización existente. 

Vale recordar que actualmente en la nación árabe hay unos 138 mil soldados norteamericanos equipados con la más moderna tecnología militar, aún así los sui géneris intereses que timonean una invasión gestada a partir de la mentira vuelven inefectiva dicha plantilla y duplican los gastos de la guerra. 

Es oportuno subrayar que es el pueblo de los EE.UU. el que sufraga los costos de cada acción, a través del alza de los impuestos o el envío de sus hijos a un destino incierto con alta probabilidad de no regresar jamás. 

A lo dicho se le debe sumar el drástico cambio de vida sufrido en el ciudadano norteamericano,  quien estaba acostumbrado a la idea de que su país era el más seguro del mundo y de la noche a la mañana descubre que es totalmente vulnerable. 

El mundo ya conoce con total certeza que el petróleo es el móvil número uno de los conflictos en el Medio Oriente, no obstante, poco puede hacerse cuando instituciones internacionales como las Naciones Unidas han mantenido una postura tan indiferente, ubicándose al margen de cuanto sucede. 

En estos momentos la mayor preocupación es a raíz de estar creadas las condiciones para el estallido de una guerra civil, cuyas consecuencias se expandirían como pólvora hacia los países vecinos y sellarían la región como una zona incontrolable, rectorada por la anarquía. 

¿Hasta cuándo será así? Quizás habría que preguntarle a Bush, pero como están las cosas hoy día es muy probable que ni el propio padre del desorden esté en condiciones de hacer vaticinios.

Peligra futuro generacional

Peligra futuro generacional

Acabo de revisar el último informe anual sobre desarrollo humano publicado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) y a juzgar por la investigación sacada a la luz la situación de la niñez es más crítica de lo imaginable. 

Según el documento, cada tres segundos, en algún lugar del planeta, la pobreza cobra la vida de un infante, cifra que al multiplicarse ofrece el lúgubre panorama de 1 200 muertes de niños cada una hora. 

Al parecer estamos en presencia de un lamentable retroceso en materia de desarrollo humano, hecho que implica una seria encrucijada, pues se pone en juego el futuro generacional de la humanidad y, en consecuencia, es preciso la adopción de medidas efectivas que frenen el mal. 

De acuerdo con el informe, 50 países con una población combinada de 900 millones de personas registraron regresión en el camino para lograr las llamadas metas del milenio fijadas por la ONU para reducir la pobreza.  

Por consiguiente, si los gobiernos implicados hacen caso omiso a sus responsabilidades sociales con respecto a la infancia, hay probabilidades de que en los próximos años unos 41 millones de infantes adicionales puedan verse en peligro de muerte.  

Entre las naciones latinoamericanas de mayor incidencia se encuentran Brasil, Nicaragua y Honduras. En el primero más de diez millones de personas viven con un ingreso menor de un dólar diario; los nicaragüenses son víctimas recurrentes de la corrupción y los desniveles sociales; y en Honduras la extrema situación de violencia boicotea cualquier intento de avanzar. 

Asimismo, en América Latina solo el 40 por ciento de los trabajadores están protegidos por las legislaciones laborales y tienen garantizada una seguridad social. 

Por su parte, el continente africano se mantiene en rojo. Allí, como se conoce, los altos índices de mortalidad infantil, la extendida epidemia de SIDA, la hambruna y la escasa esperanza de vida al nacer constituyen los indicadores más relevantes de la terrible realidad imperante. 

Sin embargo, considero que por encima de la ilustración de estas calamidades la ONU debería asumir una posición más agresiva en correspondencia con su esencia de coordinadora mundial de las relaciones entre los gobiernos e instrumentar mecanismos que materialicen la tan necesaria y urgente ayuda a las clases desposeídas. 

De igual manera, se precisan acciones reales que se aparten del mero discurso y disminuyan la enorme brecha entre ricos y pobres, logrando una mejor equidad social. 

La cuestión es elemental: todos los años la ONU presenta su informe y siempre aflora el mismo denominador común de la pobreza como la principal problemática. Y como en ninguna ocasión los estudios reflejan avances considerables, es lógico pensar que abunda la tendencia a la simple ilustración del fenómeno y no se adoptan programas eficaces que detengan el mal. 

¿Hasta cuándo la humanidad vivirá a merced del poder? Bueno, esta es una pregunta que habría que hacérsela precisamente a los responsables de las escalofriantes cifras referidas, solo que hay una dificultad: quienes pueden responderla son los mismos que siempre han callado.

Fidel

Fidel

Desde hace una semana Cuba es noticia en los principales diarios del mundo y su futuro propicia las más diversas especulaciones. Todo, a partir de la Proclama enviada al pueblo por su Comandante en Jefe Fidel Castro, donde delegaba temporalmente sus principales responsabilidades debido a una intervención quirúrgica que hubo de practicársele. 

Y si en otros momentos la Mayor de las Antillas ha sido comidilla para quienes se dedican a hacer predicciones políticas, esta vez la realidad vivida en ciudades como Miami llegó a superar cualquier viso de raciocinio y demostró la ordinariez de un grupo de personas que salió a festejar la enfermedad del líder de la Revolución. Pero no quiero detenerme sobre la repugnancia de este acto, criticado incluso por muchos que no comparten las ideas políticas que rigen a nuestro país, sino que me parece más oportuno y sano escribir sobre el efecto de la noticia en el pueblo y, más que todo, en las nuevas generaciones. 

Como se conoce, según vaticinios de la contrarrevolución, los jóvenes serán los principales impulsores de los cambios que el enemigo desea obtener en la isla; sin embargo, estos días han devuelto con creces la seguridad de que la juventud cubana es recíproca e incondicional con la confianza que Fidel tiene en ellos. Ejemplos preclaros hay decenas; no obstante, solo me remitiré a uno.  

Tanto en este país como en el resto del mundo los 15 años de una muchacha es fecha de alegría y festejo marcado. Para la ocasión suelen organizarse fiestas y fotos. En resumen, la jornada se convierte en algo bien singular e irrepetible. La propia noche que se da a conocer la Proclama, estaba de visita en la casa de unas amistades. En un primer momento el hecho tendió una cortina de silencio en la pequeña habitación; luego, Amalia Rosa, la hija de mi amigo, le dijo a sus padres que no quería celebrar sus quince, que se lo dejaran para cuando él estuviera bien. Al indagar supe que el convite estaba fijado casualmente para el 13 de agosto, cumpleaños 80 del Comandante. 

La reacción de Amalia me trajo de vuelta las mil y una profecías enemigas y me dejó bien claro cuan oscura están las mismas. Pero a la actitud de esta jovencita se le suman cada día nuevas historias, que van desde las manifestaciones de apoyo popular a Fidel, a Raúl y al Partido Comunista, hasta quienes hacen actos de pura devoción para que él consiga, como lo hace, la recuperación temprana y total. 

Ya ni la prensa extranjera, esa que muchas veces se vanagloria de tener absoluta libertad de expresión a sabiendas de que sus periodistas son esclavos de quienes les pagan, puede retraerse al evidente respaldo. 

Hoy se marcha tranquilo por las calles de esta nación y ese reposo tiene un precio que los cubanos están dispuestos a pagar a toda costa y a cualquier costo.

Vivir con SIDA

Vivir con SIDA El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) es de esos temas que no por tratados dejan de ser recurrentes, sobre todo, por su escalada galopante a pesar de la labor preventiva que se practica a nivel planetario.

Hoy le propongo reflexionar a partir de una entrevista que le realicé a una de las primeras personas que contrajo el VIH en la provincia de Pinar del Río. Por respeto a su voluntad en el momento de nuestra conversación no escribiré su nombre ni colocaré su foto, solo la identificaré con sus iniciales: O.P.

EL ROSTRO DEL SIDA
MA: ¿Cómo se siente uno al saber que es portador del VIH?

OP: Destrozada. No es fácil vivir todos los días con esta espera de la muerte. A principio, cuando me enfermé, me dijeron que vivirá cinco años. Cuando vi que estaba llegando la fecha pensé que me quedaban solo meses de vida; pero ya veo que no es así, que he seguido luchando al lado de los médicos y de mi familia y aquí estoy, llena de esperanzas.
Pero al principio se sufre mucho. Tu vida cambia para siempre y se acaban los sueños. He visto morir a más de sesenta personas aquí en el Sanatorio, amigos que he llegado a querer, hasta a mi propio esposo y te repito que no es nada fácil, pero hay que ser fuerte.

MA: ¿Cómo te infectaste?

OP: No sé. Me enamoré de ese muchacho, que después fue mi esposo, y él estaba enfermo pero nunca me lo dijo. Tuvimos relaciones sexuales sin protegernos y ya ves, estas son las consecuencias.
Desgraciadamente todavía hay a quienes no les gusta usar preservativo (condón) para hacer el amor, piensan que habiendo tantas personas no tendrán la mala suerte de enfermarse, pero esto no es un problema ni de gusto ni de suerte, simplemente es algo real, que existe y que a cualquiera le puede tocar, sobre todo si no hacen algo por cuidarse.

MA: ¿Cuál fue la reacción de tu familia?

OP: Mira, debes tener en cuenta que yo fui una de las primeras a las que se le descubrió la enfermedad, lo que trato de decirte es que no debo culpar a mi familia por la actitud que mantuvo hacia mí en aquellos días.
Fue a principio de los años 90 y del SIDA se sabía poco y se hablaba mucho, y mis padres se volvieron como locos. Es lógico que actuaran así. Me dieron golpe y mi papá quería hasta matar a mi novio, fueron días muy difíciles. Después los médicos y los sicólogos nos ayudaron mucho y empezamos a aprender a vivir con la enfermedad.

MA: ¿Y se aprende a vivir con ella?

OP: Tienes que aprender a vivir o no vives ni dejas vivir a la gente que está contigo y que te quiere de verdad. Es una resignación obligatoria y necesaria, que aunque te parezca mentira, te ayuda.

MA: Eres joven...

OP: Tengo 27 años.

MA: Tal vez no lo sepas, pero cada 14 segundos un joven adquiere el VIH en el mundo. Frente a esta realidad, qué le aconsejarías a la juventud.

OP: Le pediría a los jóvenes que tengan una pareja estable, que usen siempre el preservativo y que hablen mucho con su novio o novia antes de hacer el amor, que el SIDA no tiene cara y cualquiera puede estar infectado.

Hace solo unos días supe que mi entrevistada había fallecido a causa de su enfermedad, la misma que cobra ya más de 23 millones de víctimas. Sirva, pues, esta pequeña entrevista para convocar a la reflexión de los pueblos y los gobiernos acerca de la denominada Peste del Siglo XX y sus consecuencias para la humanidad.